La nada II
Todas las moléculas de mi rostro van convirtiéndose paulatinamente en nada. Y así transcurren mis días, viviendo la nada, siendo la nada.
Pero es aún más complejo, para que exista, debe existir algo.
Detrás se esconden cosas monstruosas, inentendibles. Una maraña de significados sin fin.
Constantemente repitiendo el cuento ideal, encarnando el personaje que nos gustaría ser. Continuamente la mentira de ser libre en un mundo inhabilitado.
Lo genuino ya no es posible, sólo queda la reinvención.
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