El Apocalipsis llegó hace rato...
¿A quién no se le ha cruzado alguna vez por la cabeza el
Apocalipsis? La idea del fin de la humanidad y de cómo llegaríamos a ese
extremo.
Hemos estado expuestos a esta fantasía desde siempre. Tanto
como se vaticina que en diciembre de este año (2012) se acaba el mundo, de la misma
manera se lo creía en el 2000 con el cambio de milenio.
Zombies, invasiones alienígenas, virus letales; son todas
teorías que revuelan en nuestra mente por el simple hecho de que el futuro es
inevitablemente incierto. Claro está que el cine no ayuda mucho en la tarea de
alejar los fantasmas.
Sin embargo, y a pesar de ser una ferviente consumidora de
estos universos imaginarios, no puedo evitar cada tanto hacerme las mismas
preguntas: ¿Y si al Apocalipsis lo estamos viviendo aquí y ahora?, ¿Y si la
destrucción es tan progresiva y lenta que escapa totalmente de los parámetros
que habíamos construido para ella?, ¿Y si en realidad somos tan ciegos como
para preferir la fantasía y no ser conscientes de que la muerte hace tiempo que
nos viene pisando los talones?
¿O acaso las guerras, los atentados, las masacres y los
ataques ambientales no nos suenan, aunque sea un poco, a sinónimos de
extinción?
No hace falta crearnos muertos vivientes y bacterias come
carne para asimilar el término de nuestra raza.
La lucha hoy es del hombre contra el hombre, somos nuestros
propios enemigos. No va a venir milagrosamente ningún personaje ficcional a
excusarnos y salvarnos de confrontar la verdad; que es que, como todos sabemos,
el porvenir del planeta está en nuestras manos.
Si esto es así, y mi humilde percepción va encaminada en
sentido correcto, yo elijo como objetos de supervivencia 3 simples cosas: mis
puchos, un libro y un mp3 que contenga toda mi historia musical. Lo que resta
es sentarse a esperar…
Florencia Maidana
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